El mes de octubre de cada año ha sido dedicado a la formación y prevención contra el cáncer a nivel mundial; promoviendo un cambio en la manera de pensar y aprovechando el testimonio de muchos sobrevivientes para crear conciencia.

Algunos valores estadísticos de referencia

Es por ello que cada año se manejan cifras estadísticas que reflejan la realidad que se vive en torno al cáncer. Así, en el año 2020 por ejemplo, se diagnosticaron en el mundo alrededor de 250 millones de casos de cáncer de mama.

A pesar de que en años anteriores la mortalidad respecto a este tipo de cáncer iba en tendencia a la baja; durante este último año se incrementó debido a las limitaciones que impuso la cuarentena por pandemia a muchos pacientes (dificultad para la asistencia oportuna, evaluación temprana, entre otros).

La importancia de reconocer los diferentes factores de riesgo

Aun cuando el ejercicio, la dieta, no fumar, no tomar licor, son factores clave de prevención contra el cáncer; sin duda hay un grupo de pacientes que pueden presentar cierto grado de predisposición genética o hereditaria a la enfermedad. En este sentido, la proporción de este último grupo se ubicaba entre el 15 – 20% del total de casos en los años recientes; no obstante, a la fecha esta cifra ha ascendido considerablemente, reduciendo en contraste los casos asociados a factores modificables (hábitos).

¿Por qué es importante hacer el autoexamen y el diagnóstico temprano?

Sin duda, el tiempo es una variable primordial en el paciente con cáncer, ya que la enfermedad avanza muy rápidamente e incluso puede pasar de una etapa a otra en cuestión de días; lo cual puede cambiar de forma radical el pronóstico. De hecho, los pacientes en fases tempranas de la enfermedad (etapa I o II) cuando el tumor aún no ha llegado a afectar los ganglios linfáticos, es posible referenciar una probabilidad de curación entre el 95 y 98%.

Luego se encuentran los pacientes que son diagnosticados en etapa III, entre los que ya existe una afectación linfática y en cuyo caso la cifra baja al 50 – 60% de probabilidades. Finalmente, ya en etapa IV ubicamos a ese grupo de pacientes que no poseen una probabilidad real de curación; pero que a pesar de todo pueden vivir muchos años más e incluso recuperar cierta calidad de vida, al recibir tratamiento.
Es por ello que la detección temprana es un aspecto muy importante respecto al paciente con cáncer y su pronóstico.

¿La esperanza de vida ha aumentado a lo largo de los años?

En efecto, la oncología ha evolucionado y ha superado muchas barreras a partir de infinidad de estudios de investigación.

Por ejemplo, el cáncer de mama ha evolucionado considerablemente respecto a la técnica quirúrgica aplicada; haciendo posible que hoy en día pueda reducirse el tumor, extirparlo y conservar el tejido mamario sin riesgos para el paciente (en lugar de la mastectomía radical que anteriormente representaba la única opción).

Por esta razón, el cáncer ya no es algo a lo que se deba temer; por el contrario, existe una esperanza de vida y una inspiración para mantenerse en pie de lucha.

Además, no solo se trata de contar con las herramientas médicas y las estrategias de abordaje o tratamiento; también la actitud del paciente influye considerablemente.

La esperanza de vida ha aumentado a lo largo de los años

¿En qué medida influye el factor hereditario?

En tanto que existen muchas variables a considerar, en oncología existe lo que llamamos banderas rojas para la prevención; y en este punto se incluyen los antecedentes familiares. En particular, el cáncer de colon es un buen ejemplo de esto; ya que presenta una alta probabilidad de desarrollarse en familiares o descendientes de pacientes que han padecido la enfermedad, más allá de los niveles de predisposición asociados a la dieta de la persona. Por otro lado, también han cambiado las guías de referencia; y los pacientes que presentan predisposición deben iniciar su chequeo a los 40 años, en lugar de los 50 que era la referencia anterior (ejemplos de esto se presentan con el cáncer de colon, próstata o mama).

Además, si el paciente presenta un antecedente familiar (madre, padre, tíos, primos, hermanos…) debe ahondarse un poco más en su historia clínica antes de pasar a las pruebas que permitan detectar factores de alteración genética. Aunque las pruebas genéticas ciertamente tienen indicaciones específicas, es posible aplicarlas a cualquier edad (pruebas de hisopado bucal); obteniendo resultados precisos luego de 2 semanas.

¿Debe reforzarse el mensaje de prevención contra el cáncer?

Sin duda, el paciente en muchos casos responde a un hallazgo incidental; de allí la importancia del trabajo informativo, de prevención y detección temprana. Por último, explicar los factores de riesgo y aplicar pruebas de detección específicas como la mamografía de rutina; permiten identificar lesiones sospechosas pre cancerígenas, para tratarlas antes de que llegue a desarrollarse la enfermedad maligna.

mensaje de prevención contra el cáncer
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