Dr. Anti-Cáncer
Roberto García

Durante el abordaje del cáncer, es importante considerar el bienestar de la persona; y para ello, un aspecto clave dentro del abordaje y tratamiento pasa por la buena nutrición en pacientes oncológicos.

¿Cómo es la alimentación del paciente con cáncer?

Sin duda, la alimentación, el ejercicio físico, el estado de ánimo y el entorno social, son parte de los elementos que intervienen de forma positiva o negativa en la recuperación de un paciente con cáncer.

En este sentido, es conveniente saber que los pacientes oncológicos presentan dificultades para poder alimentarse bien, siendo éste un aspecto importante a cuidar durante tres momentos:

En la etapa de prevención.

En el proceso de curación o tratamiento.

En el periodo paliativo.

De hecho, para comprender la verdadera relevancia que tiene una buena nutrición en pacientes oncológicos, es preciso conocer algunos cambios que se producen en su organismo:

Metabolismo de las proteínas. Existe un aumento en el intercambio corporal de proteínas, consumo de proteínas corporales, disminución de los aminoácidos ramificados en plasma.

Metabolismo de hidratos de carbono. Se presenta intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina, secreción anormal de insulina.

Metabolismo de lípidos. Disminución de la grasa corporal en comparación a las proteínas, disminución en ácidos grasos libres, hiperlipidemia, disminución en la actividad de la lipasa lipoproteica.

Todo esto demuestra que la condición metabólica del paciente oncológico está alterada durante el desarrollo de su enfermedad. Asimismo, gracias a las molestias que se producen, tienden a disminuir la ingesta y tolerancia de una gran variedad de alimentos.

Importancia de una buena nutrición en pacientes con cáncer

Siguiendo con este planteamiento, la nutrición influye en todas las etapas del cáncer, por lo tanto, conservar un buen estado nutricional genera beneficios al paciente en todas las etapas de su tratamiento.

Por esta razón, durante el seguimiento clínico del paciente oncológico, la nutrición es uno de los valores que se mantiene en monitoreo permanente; empleando para ello algunos de los siguientes protocolos:

Alteración del gen BRCA1

Evaluación periódica de la ingesta de alimentos, cambios de peso e índice de masa corporal (IMC); iniciando con el diagnóstico del cáncer y repitiendo constantemente en función al estado físico del paciente.

Evaluación general y cuantitativa de la ingesta nutricional, síntomas de desnutrición, rendimiento físico y el grado de inflamación sistémica.

Importancia de una buena nutrición en pacientes con cáncer

Requerimientos nutricionales en pacientes oncológicos

A partir del resultado de algunos estudios nutricionales, ha sido posible conocer los beneficios del tratamiento nutricional auxiliar.

Un ejemplo de esto es la suplementación con antioxidantes en mujeres diagnosticadas con cáncer de cuello uterino, en especial durante sus tratamientos de radioterapia y quimioterapia; lo cual disminuye el estrés oxidativo (principalmente a nivel de proteínas), mantiene los niveles de hemoglobina y se evita la aplicación de transfusiones sanguíneas.

En particular, en el paciente con cáncer la distribución de macronutrientes debe ser la misma que existe en la población general; pero cuando están perdiendo peso, se recomienda una ingesta de lípidos del 35-50% del valor calórico total, en especial a partir de ácidos grasos poliinsaturados omega 3.
Asimismo, el nivel proteico debe ser superior a 1g/kg/día y el gasto calórico mayor al de una persona sana; oscilando alrededor de las 25-30 kcal/kg/día.

Durante el abordaje nutricional del paciente oncológico es recomendable incrementar la ingesta oral y mantener una buena alimentación siempre y cuando sean capaces de comer. Cuando la alimentación oral resulta insuficiente, la alimentación enteral es la opción recomendada.

Si la ingesta oral ha estado disminuyendo de forma importante por un periodo largo de tiempo, se debe aumentar la nutrición enteral o parenteral lentamente durante varios días y tomar precaución para evitar un síndrome de realimentación.

Nutrición recomendada durante el tratamiento contra el cáncer

Evidentemente, el paciente oncológico debe seguir una dieta equilibrada que cubra los diversos tipos de alimentos; atendiendo al gusto y tolerancia del paciente, sin descuidar el consumo de cantidades suficientes que ayuden a cubrir sus necesidades alimenticias.

Es por ello que, para asegurar una buena ingesta de alimentos durante la enfermedad, es importante atender las siguientes recomendaciones:

Buen ambiente y compañía. Al igual que el tipo de alimento que se va a presentar, el lugar y compañía son detalles importantes para hacer de la comida un momento agradable. En este particular, intenta escoger un ambiente agradable, sin ruidos ni distracciones y evita que el paciente coma solo.

Dieta personalizada. Cada paciente tiene reacciones distintas ante el tratamiento oncológico, y aunque todos percibimos los sabores de manera diferente; lo cierto es que en algunos casos el disgusto por algo que comemos se acentúa. En por ello que resulta necesario adaptar los menús para atender las preferencias y necesidades nutricionales del paciente.

Planifica las comidas. Los horarios de tratamiento no deben interferir con las horas de las comidas del paciente. Generalmente se conocen de antemano y es posible establecer los menús semanales e incluso diarios; sin embargo, debes estar muy atento ante cualquier variación.

Menos cantidad y más veces al día. Lo recomendable es establecer porciones que, en pocas cantidades, puedes realizar hasta 6 - 10 en un día. También se debe procurar que el paciente coma un poco más en las horas que sienta más hambre (por ejemplo, a la hora del desayuno); y tener en cuenta que existen medicamentos que afectan el apetito.

Mejor sin grasas. Para facilitar la digestión, es recomendable que la comida incorpore un mínimo de grasas a la dieta. Las preparaciones a la plancha, hervidos, vapor, horno, microondas, entre otras; son algunas de las más recomendadas.

Hidrátate mucho. El paciente oncológico debe beber entre 1.5 a 2 litros de agua al día para recuperar las sales minerales perdidas durante su tratamiento. Para ello se recomienda el consumo de sueros de rehidratación oral, licuados de vegetales, zumo de frutas, cremas de verduras, yogur batido e infusiones.

Apuesta a la variedad. Toda persona debe incorporar en su dieta diaria comidas balanceadas, de manera que exista una representación de cada tipo de alimento. Sin embargo, en el caso del paciente oncológico la monotonía es mucho más perjudicial, ya que puede crear resistencia a ciertos alimentos tolerables.

Consume alimentos de todos los grupos: Suministra proteínas de fácil digestión, como el pescado (merluza, lenguado), carnes blancas (pollo, pavo, conejo) o clara de huevo cocida. El queso fundido desnatado y los hidratos de carbono como el pan, galletas, pasta o arroz son de fácil digestión y aportan energía.

¿Cómo afecta el cáncer al sentido del gusto?

el cáncer y el sentido del gusto

Los cambios de la función gustativa, entre ellos la pérdida del sentido del gusto, han sido reportados hasta en 50% – 60% de los pacientes oncológicos.

De hecho, los cambios del gusto pueden manifestarse de muchas formas, desde la ausencia total del gusto, disminución de la sensibilidad (hipogeusia), incremento de la sensibilidad respecto a algunos o todos los sabores (hipergeusia) o distorsión / alteración de los sabores (disgeusia).

Las alteraciones en los umbrales de percepción y reconocimiento de uno o más de los gustos básicos, afectan notoriamente la calidad de vida del paciente oncológico y es uno de los principales factores de modificación de los hábitos alimentarios.

Existen múltiples factores que influyen en la disgeusia, entre ellos el sitio del tumor, estadio, estado fisiológico y hábitos del paciente, antecedentes de tabaquismo, alcoholismo, deficiencias nutricionales y finalmente, los diferentes tratamientos para el cáncer.

Por esta razón, es común que los pacientes con cáncer tengan deficiencias en ciertos nutrientes, entre ellos la vitamina A, B6 Y B12, hierro, zinc y cobre, relacionados con las alteraciones del gusto.

En este sentido, el zinc juega un papel en la regeneración de células de los botones gustativos, el hierro interactúa en varios sistemas enzimáticos y se ve vinculado con atrofia de las papilas gustativas que contribuyen de forma secundaria a la hipogeusia.

Por otro lado, los pacientes que reciben radioterapia experimentan de manera precoz la pérdida parcial o completa del sentido del gusto; un trastorno gustativo originado por las células de los corpúsculos gustativos de las papilas linguales fungiformes y circunvaladas que son sensible a la radiación.

En consecuencia, los pacientes sometidos a quimioterapias también pueden desarrollar neurotoxicidad directa sobre las células gustativas y potenciar xerostomía e infecciones; llegando a percibir un sabor desagradable relacionado con permeación del fármaco a través del tejido bucal.

Cuando un paciente presenta alteraciones del gusto puede referir los siguientes síntomas:

Sabor menos placentero de los alimentos después del tratamiento.

Percepción de todas las bebidas y alimentos con sabor idéntico.

Modificación del sentido del gusto y olfato que afecta la capacidad para comer normalmente.

Pérdida del apetito.

Importancia de evitar la desnutrición en pacientes oncológicos

Sin duda, el cáncer es una enfermedad multifactorial con tratamientos distintos; pero muchos pacientes llegan a compartir un factor negativo en común: la desnutrición.

Obviamente a partir de este déficit nutricional, se produce una alteración en el sistema inmune y puede ocasionar niveles de intolerancia ante las terapias neoplásicas.

Es por ello que, para evitar una posible desnutrición, debes cumplir las siguientes recomendaciones:

Consume cinco frutas o verduras al día. En lo posible, procura que una de las verduras sea en forma de ensalada (cruda).

Fracciona las comidas. Puedes hacer entre seis y diez comidas al día. Es preferible manejar porciones de menor tamaño y que el cuerpo vaya digiriendo los alimentos.

Evita consumir medicamentos en ayunas. Salvo que exista una indicación médica al respecto, es importante que los fármacos se administren con algo en el estómago.

Consume más pescado que carnes rojas. Alterna pescados azules (como el salmón), con los blancos (merluza). Refuerza la ingesta de legumbres combinando el pescado con ensaladas.

Varía la dieta. Toma distintos tipos de verduras y modifica la forma de cocinarlas.

Bebe abundante agua. Dos vasos entre las comidas, te ayudan a recuperar las sales minerales perdidas.

¿Qué alimentos deben evitar los pacientes oncológicos?

Entre los alimentos que deben evitarse o disminuir su ingesta para cuidar la nutrición en pacientes oncológicos, se encuentran:

Controlar el consumo de alcohol.

Alimentos ricos en grasas saturadas y carnes procesadas.

Ácidos, frituras, alimentos amargos, picantes, muy salados o muy condimentados.

Bebidas gaseosas.

Verduras que provoquen gases (brócoli, coliflor, repollo, frijoles, cebolla).

Frutos secos enteros y semillas.

Qué alimentos deben evitar los pacientes oncológicos
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