Hablar del cáncer no debería ser un tema delicado sino más bien normalizado por la sociedad, gracias a los avances en la ciencia hoy, esta enfermedad no es terminal por lo que normalizarla puede ser una gran herramienta para concientizar a los más jóvenes alrededor de ella.

Sin embargo, hay una gran cantidad de prejuicios negativos alrededor de esta patología que siembra miedo en las personas y las alejan de los hábitos de salud apropiados y de los medios de prevención correctos.

Los médicos oncólogos deseamos que nuestros pacientes, los jóvenes y la sociedad en general logren coincidir en hábitos de salud preventiva que nos ayuden a detectar el cáncer en etapas tempranas para que sea una patología más fácil de sanar.

Para esto hay que derribar las barreras negativas que existen alrededor de esta enfermedad y enseñar a las futuras generaciones que se trata de una enfermedad curable cuando se detecta en etapas tempranas.

Hablar con los niños acerca de qué es el cáncer como se habla de cualquier otra enfermedad que puede ser experimentada o no dentro de la familia. Conforme a su edad y maduración se puede extender la conversación tratando de resolver sus preguntas.

El mismo caso aplica para los adolescentes, esclarecer este tema para ellos es funcional, ya que como seres humanos a punto de ser adultos van a tener que lidiar con decisiones importantes que pueden dañar o no su salud.

Mencionar los efectos secundarios que tienen algunos hábitos a tiempo puede ser una fuerte motivación para evitar que consuman sustancias dañinas o dejen de cuidarse en algún punto de su vida.

¿Por qué debería hablar con mis hijos del cáncer si no hay nadie con esa enfermedad en mi familia?

Esperar a enfrentar esta patología para incluirla en el tema de conversación es un pensamiento un poco egoísta, el conocimiento del desarrollo de esta patología y herramientas de prevención y autocuidado debería ser de acceso mundial.

Proveer a los más jóvenes de estás herramientas educativas les brinda una oportunidad de salud superior ya que pueden prevenir o detectar a tiempo el desarrollo de esta enfermedad en un caso futuro.

Gracias a las campañas de difusión y concientización alrededor de las medidas preventivas para el cáncer de mama, por ejemplo, se ha logrado que una gran cantidad de mujeres se reconozcan y se mantengan en constante revisión lo que ha tenido como resultado la detección temprana de tumores con una rápida y sólida recuperación.

Aún así, hay muchos otros tipos de cáncer que se han escondido y que no tienen la misma aceptación por lo que los pacientes no reconocen los síntomas ni las recomendaciones de cómo prevenirlo y el camino hacía la cura se vuelve más cuesta arriba.

Lo más importante es empezar por los hogares, invitar a los padres a conversar con sus hijos acerca del cáncer, los diferentes tipos que existen, consecuencias, síntomas, tratamientos y métodos de prevención.
Por qué debería hablar con mis hijos del cáncer

Es necesario resaltar que, hay que eliminar el negativismo que rodea a esta enfermedad, si queremos crear una conciencia sana alrededor de ella es importante aclarar que no es una enfermedad terminal.

Si creamos una sociedad sin miedo a esta patología es probable que los casos sean más fáciles de solucionar. Hacer énfasis en que no estamos exentos a padecerla y resaltar la importancia de tener hábitos saludables y revisiones médicas periódicas para evitar el desarrollo de tumores.

Apóyate de la ciencia

Hoy en día existen diversos estudios sobre esta enfermedad que demuestran técnicas, hábitos y costumbres que aumentan el riesgo a padecerla y que se pueden evitar, investigar acerca de esto puede darnos una nueva perspectiva sobre lo que es bueno o no para nuestra salud.

Algunos consejos que nos deja la ciencia para compartir con los que amamos son:

Además de referirse a mantener una dieta balanceada entre frutas y verduras también es importante destacar lo dañino de las comidas procesadas y carnes rojas. Las frutas y verduras aportan nutrientes importantes para regenerar las células y evitar que se dañen.

Mientras que, los estudios han demostrado, la influencia importante de la carne roja y otros alimentos procesados como los enlatados y embutidos para la aceleración del cáncer. La obesidad también es un enemigo silencioso cuando se trata de esta patología, por lo tanto lo ideal es enseñar a los jóvenes a cuidar su alimentación y hacer ejercicio físico.

consejos que nos deja la ciencia

Ambos elementos causan daños severos a nuestro organismo que no vemos a corto plazo, pero al pasar de los años se va convirtiendo en un problema grande. Hablar a los jóvenes sobre lo perjudicial de estos hábitos puede ayudarlos a tomar conciencia y desarrollar una generación con un estilo de vida más saludable.

Aconsejar a los jóvenes e incentivarlos a llevar una vida sexual saludable, con métodos de protección eficaces e invitarlos a mantener un control médico periódico de su estado de salud.

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