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¿En qué consiste el procedimiento?

Básicamente, una biopsia de la glándula tiroides, suele hacerse con una pequeña aguja fina que es guiada a través de ultrasonido. A través de ondas sonoras, se puede ubicar la aguja en una posible anormalidad que se encuentre, como un nódulo, para extraer una pequeña muestra que luego se analizará en un microscopio.

Esto no se trata de un procedimiento invasivo, a diferencia de la biopsia quirúrgica, por lo que no te llevarás una gran cicatriz. Al mismo tiempo, no tendrás una exposición a la radiación, por lo que los riesgos son menores. Este procedimiento no requiere preparación, pero es fundamental que sea realizado por personal médico especializado.

Durante esta biopsia de tiroides, se absorbe una pequeña muestra. Por si no lo sabes, la tiroides se encuentra en la posición frontal del cuello (si eres dama, es por encima de la línea del escote). Generalmente, suele hacerse un análisis de un nódulo, para evaluar si existe riesgo de que el mismo sea maligno.

La biopsia de la glándula tiroides es recomendada cuando se quiere averiguar la causa que subyace bajo un nódulo en la glándula. Después de un trabajo especializado de diagnóstico por imágenes, se puede averiguar si dicho nódulo es benigno o si tiene alguna patología que debe tratarse.

Detalles de lo que necesitas saber sobre el proceso

En primer lugar, el equipo que se usará es el de una aguja fina, con un diámetro mucho más pequeño que el de las empleadas en las extracciones de sangre. Incluso, es común ver que las hagan con jeringas. Si tienes miedo o impresión, trata de prepararte, aunque será algo muy rápido.

Gracias al ultrasonido, se podrá encontrar la ubicación de la aguja dentro del nódulo de la tiroides, para poder tomar una muestra correcta de la zona que necesitas evaluar. Cabe mencionar que el ultrasonido se basa en el trabajo de una computadora y un transductor, que es el aparato portátil que tiene una forma similar a un micrófono.

Las ondas sonoras son enviadas por los transductores que captan los ecos que retornan desde el interior del cuerpo. Una vez hecho esto, el especialista pondrá un gel sobre la zona a examinar y allí colocará el mencionado transductor.

El gel permite que las ondas puedan “viajar” de manera rápida, sin complicaciones en el medio. De forma inmediata, vas a poder ver la imagen en el monitor del ordenador. Esto ayuda a que el médico pueda ver que todo está en buenas condiciones.

El procedimiento de la biopsia

Bajo este procedimiento, el médico inserta la aguja a través de la piel, hasta llegar al interior de un determinado nódulo que se ubica en la tiroides; gracias al trabajo del ultrasonido. Una vez hecho esto, se obtiene una pequeña muestra de las células que quieren analizarse, que luego se enviarán al análisis especializado de un patólogo.

El radiólogo se encargará de la aspiración de las agujas y el ultrasonido, por lo que no debes tener miedo, ya que cuentan con la debida experiencia. Si es una biopsia por aspiración, debes saber que es un procedimiento completamente ambulatorio, aunque deben tenerse en cuenta algunas cuestiones.

La preparación

Siempre se tendrá que limpiar el cuello con un antiséptico, con el objetivo de evitar infecciones. Si eres frágil al dolor, pide que te apliquen analgésicos. Aunque eso dependerá del criterio del profesional. Después, como hemos mencionado, se aplica el gel soluble en agua estéril.

El trabajo del radiólogo será el de aplicar la aguja sobre el nódulo, desplazándola hasta la ubicación donde se encuentra el mismo; para obtener o tomar una muestra de este. Gracias a la guía que proporcionan las imágenes en directo, la tarea será sencilla. Si se necesitan más muestras, es posible que se inserte una aguja extra.

Dependiendo de la circulación sanguínea que tengas, es probable que la zona sangre más o menos. En ningún caso se necesitará una sutura. Aunque es posible que se tenga que aplicar algún vendaje. Siempre se recomienda que se aplique una presión para que disminuya el sangrado normal que genera el procedimiento, que tarda menos media hora.

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biopsia de tiroides lo que necesitas saber

¿Existen consecuencias de este tratamiento?

Para evitar riesgos y hacer que la pequeña operación sea más simple para el profesional, vas a tener que estar boca arriba con una almohada por debajo de tus hombros. La cabeza siempre tendrá que estar recostada hacia atrás, con el cuello relajado y extendido. Así, el acceso a la glándula de la tiroides será mucho más simple.

Es normal que sientas una presión en el cuello, especialmente por el transductor que se encarga del ultrasonido. En cuanto a la aguja, dependerá de la tolerancia que tengas al dolor, aunque es posible que duela un poco cuando tenga que hacer la extracción para obtener las células. No es un dolor que no podrás soportar, así que puedes estar tranquilo.

Es importante no toser, estornudar, tragar ni hablar durante el procedimiento, con el objetivo de evitar posibles errores. Una vez que finalice, deberías descansar por un tiempo antes de volver a tus actividades normales. Es común que la zona quede adolorida. Si te molesta, puedes tomar medicamentos para reducir la hinchazón.

La importancia de una buena biopsia

Con el correr de los días, recibirás el diagnóstico del patólogo. Es importante que no te quedes únicamente con esa opinión, sino que la contrastes con otros profesionales. Generalmente, los resultados cuentan con una exactitud del 97%, por lo que no deberían existir errores en cuanto a la muestra, aunque es probable que el análisis médico sea errado.

En definitiva, la biopsia de tiroides es un procedimiento excelente para hacer cuando se tienen dudas sobre la posibilidad de que exista un nódulo maligno. No es algo doloroso ni demasiado expuesto, por lo que podrás aclarar todas tus dudas rápidamente. Recuerda: una buena biopsia puede salvar vidas.

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